Seaspiracy: cuando la única opción es no asesinar peces

Seaspiracy: cuando la única opción es no asesinar peces
Tiempo de lectura: 6 minutos

De los creadores de Cowspiracy llega Seaspiracy, un documental de Netflix donde se abordan las consecuencias de la pesca tanto para los animales marítimos como a nivel ambiental y humano.

 

El primer dato que se muestra en Seaspiracy debería hacer reflexionar a la persona que lo está viendo sobre el impacto y la necesidad de protección de los no humanos que viven bajo el agua: el 80% de los animales del planeta viven en el mar.

 

A lo largo de la hora y media que dura este proyecto de concienciación, vemos cómo algunas especies de animales marinos ven amenazada su vida por culpa de la codicia y el especismo humano. Además, entre ellos se hacen diferenciaciones y se prioriza en cuanto a la necesidad de su protección, algo totalmente impensable si tenemos en cuenta que todos son animales sintientes.

 

El especismo es aún mayor en los océanos según Seaspiracy

El especismo es aún mayor en los océanos según Seaspiracy
Ali Tabrizi muestra una aleta de tiburón que se vende como alimento en algunos mercados.

Durante el documental se comienza hablando sobre el asesinato de ballenas, delfines y tiburones cuyo impacto ambiental es todavía mayor de lo que podríamos imaginar. De hecho, si los delfines y las ballenas mueren, el océano muere.

 

La Comisión Ballenera Internacional (IWC) fue fundada en 1946 con el objetivo de regular la caza de cetáceos en todo el mundo. No fue hasta 1986 cuando los estados miembros de la organización decidieron prohibir la caza de ballenas con fines comerciales, no estando prohibida aquella que tuviera fines científicos. Y aquí es donde Japón juega sus cartas y decide abandonar la comisión en 2019.

 

Llegando a asesinar casi 500 ballenas anuales, Japón se excusa en estos fines para continuar con la caza de esta especie tan importante para la vida acuática, aérea y terrestre del planeta. El resto de países miembros podrían eliminar esta excepción pero necesitan ser un 75% del total y hay países que deciden hacer negocio con Japón y permitir asesinar ballenas en sus territorios.

 

La caza anual de delfines en Taiji, Japón

La caza anual de delfines en Taiji, Japón
Imagen grabada por Ali Tabrizi durante la matanza de delfines en Taiji

Algo parecido sucede con el asesinato y captura anual de delfines en la costa de Taiji, Japón. En este caso, el gobierno autoriza que puedan ser capturados más de 1.500 delfines cada año. En el documental se muestra la influencia que tienen la Yakuza (mafia japonesa) y ciertas empresas que comercian con los cuerpos de estos animales.

 

Supuestamente, todos los que son cazados con vida se terminan cediendo a delfinarios y centros de investigación científica. Sin embargo, hay algo que no se termina de comprender. Según muestra Seaspiracy a lo largo del documental, de cada delfín capturado hay 12 que son asesinados. ¿Por qué?

 

La industria atunera está detrás de los asesinatos de delfines

Como siempre, el ser humano está detrás de estos crímenes. Según la industria atunera de Japón, los delfines son una plaga en las costas del país y producen una reducción del número de atunes en la zona. Algo que perjudica, según ellos, los más de 40 millones de dólares que mueve este sector en el país.

 

La mayor empresa que está detrás de esto es Mitsubishi, con un gran imperio internacional y un tándem millonario con el que se convierte en líder del sector del comercio de atún rojo en todo el mundo. De hecho, en España ha llegado a firmar acuerdos con empresas grandes como el murciano Grupo Fuentes.

 

Algo parecido ocurre con los tiburones. El especismo mostrado en Seaspiracy muestra cómo las aletas de tiburones son muy codiciadas por algunas empresas hosteleras en lugares como Hong Kong, donde el año pasado se llegaron a incautar hasta 26 toneladas de aletas para consumo humano. Esto conlleva a que cada año se asesinen hasta 30 mil tiburones en todo el mundo.

 

En Francia se asesinan diez veces más delfines que en Taiji

En Francia se asesinan diez veces más delfines que en Taiji

 

Otro de los puntos que se aborda en Seaspiracy es el de las capturas accesorias. Son todas las especies que se pescan accidentalmente y que no son el objetivo principal durante esa jornada de pesca. La cantidad de capturas accesorias aborda el 40% del total. Por ejemplo, en Islandia ha supuesto la captura de 280 focas y más de 5 mil aves marinas.

 

Por su parte, la sustentabilidad que termina definiendo el tipo de pesca que está bien y está mal ha llegado a premiar este tipo de prácticas. Lo vemos con la gran mentira del etiquetado azul MSC, empresa fundada por el gran Unilever. Según Seaspiracy, ni si quiera ellos son capaces de controlar que las empresas sustentables cumplan con los requisitos estimados.

 

¿Por qué les dan la etiqueta azul a estas empresas que confirman que no cumplen con los requisitos? Esto se entiende al averiguar que su fuente de ingresos principal proviene de la venta de esta licencia, llegando hasta un 80%. Más empresas con etiqueta, más dinero para MSC.

 

De hecho, en Francia se asesinaron hasta 10 mil delfines el último año por culpa de este tipo de caza,  lo que supone diez veces más de lo que ocurre en Taiji. De esto, desgraciadamente, no se habla.

 

A la pregunta de si creen que la mejor opción para evitar muertes innecesarias es dejar de consumir peces y animales marítimos, la respuesta es un rotundo no. Es algo que comparte incluso el Fondo Europeo Marítimo y de Pesca (FEMP): «No es una opción el no pescar».

 

La caza Grind de ballenas, premiada como sustentable

caza Grind de ballenas

 

Otro de los datos que aporta Seaspiracy en su documental es el etiquetado de sustentable de métodos de asesinato como la caza Grind. En las Islas Feroe se produce todos los años una matanza cruel que consiste en acercar con barcos a delfines y ballenas a la costa para que los humanos les asesinen con machetes y armas.

 

Una de las imágenes más duras es ver cómo le cortan el cuello a una mamá ballena embarazada y con ella muere su bebé.

 

La organización Sea Shepherd lleva años denunciando esta situación ante la pasividad de las autoridades mundiales y la atenta mirada de otros grupos ecologistas. ¿Cuál es el papel, entonces, de todos estos grupos que luchan por el medio ambiente con los ojos vendados ante estos crímenes?

 

El terrorismo ecologista según Seaspiracy

El ecologismo lleva años denunciando la contaminación que suponen las redes de pesca para los océanos, poniendo como principal ejemplo la Isla de basura del pacífico o Continente de plástico. La cantidad de microplásticos que se encuentran actualmente en los mares y océanos es 500 veces superior que todas las estrellas de nuestra galaxia juntas.

 

Algo que no ocurre cuando se trata de hablar de las consecuencias que tiene la pesca para otros animales no humanos. Según denuncia Seaspiracy, muchos ecologistas no pueden denunciar este tipo de prácticas pues viven de ellas, de las consecuencias que provoca la pesca vista desde otros puntos de vista.

 

Para que se entienda mejor, los grupos ecologistas que llegan a recibir hasta 100 mil dólares anuales en financiación viven de los microplásticos que deja la pesca. ¿Qué sería de ellos sin estos asesinatos?

 

Otros datos aportados por Seaspiracy

Otros datos aportados por Seaspiracy
Entrevista a esclavo de la industria pesquera en Bangkok

Además de la información en relación a la opresión y explotación que supone la matanza de animales no humanos por parte de la pesca y la industria que hay detrás, el documental Seaspiracy muestra cómo en muchas ocasiones los propios humanos son utilizados como esclavos para controlar este sector.

 

La pesca en algunos países de Asia y África por parte de empresas europeas y americanas supone financiar redes de explotación y esclavitud. De hecho, en Seaspiracy se puede ver alguna entrevista a personas ubicadas en un centro de recuperación de esclavos.

 

Como vemos, al igual que sucede con la industria porcina, del huevo… Con la pesca pasa lo mismo. Hay un gran interés detrás con muchísimas multinacionales, gobiernos y mafias detrás que hacen muy difícil poder acabar con estos asesinatos.

 

Aunque desde el veganismo seguiremos luchando y aportando información para concienciar a la sociedad de que esto no puede continuar y que, al final, acabaremos siendo pescados todos. Porque sin demanda, no hay oferta. Porque la única opción para acabar con esto es no comer animales.

 

Todos los datos han sido extraídos del documental Seaspiracy, al igual que algunas de las imágenes que aparecen a lo largo de este artículo.

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